JESÚS VEGA
Conferenciante y escritor

Mil millones de razones

Publicado el 28-06-2010 por

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Abres un periódico. Enciendes la televisión. Recibes una llamada. Tomas un café con alguien. Siempre el mismo resultado, la misma sensación. Eres fuente, foco y destino de frustraciones, presión, mal rollo. La economía, la política, tu empresa, tu carrera... Parece que se han introducido en un pozo que huye rápidamente de la luz. Se hunden sin que nada ni nadie sea capaz de ayudar a evitar el golpe definitivo. Todo ha sido tan repentino, tan inesperado, tan injusto.

"Acabo de perder el trabajo". "Mi empresa está a punto de desaparecer y no tengo para pagar las nóminas de este mes". "Tengo casi 60 años y nadie me va a contratar". "Mi carrera se estancó hace unos años y no creo que vaya a mejorar". Todos podemos escribir una frase que ocupa el negro titular del periódico de nuestra vida. Eso, sin tener en cuenta las posibles circunstancias personales que pueden influir también negativamente.

Sin embargo, cuando somos capaces de poner algo de distancia y contemplar el entorno desde nuestra propia percepción de las cosas y no desde las noticias que nos agobian, nos damos cuenta de que la realidad no es tan negra. Asómate a una ventana: el mundo está lleno de colores, de seres que buscan y merecen la felicidad, de sensaciones que la vida nos regala y que tenemos la responsabilidad de disfrutar. Hay mil millones de razones para seguir peleando, para conseguir nuestros objetivos, para no defraudar a todas las personas que apostaron por nosotros, empezando por aquella a la que debemos más respeto: tú mismo.

Dicen que un pesimista es un optimista bien informado. No les quito la razón (aunque tampoco se la doy). Por eso prefiero ser realista: los profesionales y los empresarios de este país han sido capaces (armados sólo con su capacidad de trabajo, imaginación y ambición) de llevarlo a unos niveles de prosperidad impensables. Bien formados, bien orientados, hemos llegado a ser admirados en cualquier parte del mundo por esa mágica combinación de energía, determinación y excelencia técnica.

De repente se nos ha olvidado quiénes somos, lo que hemos hecho, de lo que somos capaces. Vino la crisis. Lo que parecía positivo y fácil tornó demencial e imposible. Terminando por afectar la forma en la que nos valoramos. Sin tener en cuenta que el éxito y el fracaso son caras opuestas de la misma moneda.
Por eso se me ocurre recomendarle algo. Quizá pueril, pero que a mí me ha ayudado a cambiar la forma de dirigir mi actividad profesional: Cada vez que reciba una mala noticia, una queja, una crítica amarga de la situación –lo que constituiría el debe de nuestro imaginario Libro de Contabilidad– escriba algo en un papel que le haga feliz: cómo fue la última sonrisa de su hijo, el agradecimiento de un cliente o de un empleado, la pieza de música que le emociona, el tacto de la caricia de su pareja o el minuto que ha paseado bajo los árboles mientras se dirigía al trabajo. Le aseguro que va a encontrar miles de motivos para incorporar a su valioso Haber Vital.

Mil millones de razones para cambiar la visión negativa que hemos ido incorporando últimamente a nuestra vida. Mil millones, tantas como el número de potenciales sonrisas que acariciarán el aire.

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