Enertis solar

Un negocio que brilla con luz propia

Publicado el 01-06-2010 por Ángela Méndez. Madrid.

José Luis Galindo es un ingeniero de Caminos que dejó de trazar autopistas para crear su empresa, una firma especializada en el control de calidad de los equipamientos de las plantas de energía solar y que, cuatro años más tarde, ya factura casi 20 millones de euros.

Una de las mayores inquietudes de cualquier empresario es estar seguro de que su equipamiento es bueno, que funciona adecuadamente y que, de esta forma, su productividad y servicios son óptimos. Con este objetivo nació Enertis Solar, una firma enfocada a la realización de controles de calidad en el sector de la energía solar fotovoltaica.

El año 2006, cuando José Luis Galindo creó su empresa, era una época de auge de este sector energético, pero no había procesos específicos que analizaran la calidad de los equipamientos de las plantas productoras. Este hueco en el mercado es por el que se decidió Galindo. Como ingeniero de Caminos, hasta entonces había centrado su carrera profesional en el ámbito de las grandes obras, en concreto, en la especialidad de autopistas. Con amplia experiencia nacional e internacional en puestos directivos en Dragados había aprendido mucho sobre gestión de equipos y métodos de trabajo de las grandes compañías. “La dinámica en estas organizaciones es a veces muy lenta, estructurada y a menudo, en un sector tan maduro como la construcción, estas se cierran a la innovación. Sin embargo, yo me sentía con ganas y fuerzas para explorar nuevas vías”, comenta.

Aventura en solitario
Esta curiosidad y el deseo de afrontar nuevos retos es lo que le llevó a abandonar la comodidad y seguridad de su cargo en Dragados y a embarcarse, en solitario, en la puesta en marcha de su propio negocio. Actualmente –con veinte personas en plantilla, proyectos firmados en Italia y Estados Unidos, expectativas de acuerdos en Francia y China, una facturación de 19,5 millones euros en 2009 y en pleno proceso de incorporación de cinco nuevos profesionales– Enertis ha alcanzado una posición relevante en el área de asesoramiento a agentes del sector solar (promotores, ingenierías o bancos).

Como todos los que se han lanzado a la aventura empresarial, la financiación fue un aspecto muy importante, pero no tan crucial como la captación de clientes. "Lo más difícil fue crear la marca y acertar en la propuesta a las empresas", recuerda Galindo. En su caso, la dificultad era mayor porque además de estar solo, su servicio era nuevo. Los únicos que tenían el conocimiento y los medios para verificar la calidad de los componentes y pronosticar cómo iba a ser su evolución eran las universidades. "Resultaba bastante raro que un ingeniero de Caminos, sin experiencia en renovables, ofreciera a sus clientes un servicio de consultoría y control de calidad de su equipamiento en poco tiempo y a bajo precio. Pasaron siete meses en los que realizamos muchos trabajos por un coste casi gratuito antes de ganarnos la confianza del sector".

Sin embargo, el esfuerzo dio su fruto y Enertis ha ido creciendo y ampliando sus áreas de trabajo. Hoy, además de contar con un laboratorio tecnológico con certificación ISO, desarrollan proyectos de ingeniería llave en mano en los que realizan estudios de viabilidad, ejecución, puesta en funcionamiento y comprobación del rendimiento de las instalaciones. En esta última área de negocios esperan posicionarse entre las cinco primeras. Pero su gran apuesta, y donde esperan crecer, es en la gestión de las plantas productoras. Para ello, están desarrollando un sistema de monitorización, totalmente independiente, para supervisar y controlar las plantas. "Así, contribuiremos en algo que creemos posible: que el precio del kilovatio sea más barato", afirma.

Ascenso al Aconcagua, la realización de una idea
José Luis Galindo reconoce que siempre ha tenido lo que él llama el virus de investigar, de descubrir dónde se puede ir, qué se puede hacer... Esta sana curiosidad es la que en 2003, mientras trabajaba para Dragados en Sudamérica, le llevó a plantearse el reto de escalar el Aconcagua – montaña de la cordillera de los Andes, situada en Argentina que, con 6.962 metros, es el pico más alto de América–.

Como para la puesta en marcha de cualquier proyecto, la preparación previa fue fundamental. "Todas las mañanas visualizaba el ascenso a la cumbre. Me imaginaba las dificultades, los reveses, pero también el momento de la llegada", dice. Algún tiempo después de hacer cumbre fue cuando empezó a crecer el germen, que siempre había tenido, de crear su propia empresa. Para Galindo, el Aconcagua le dio la seguridad de que las ideas se pueden transformar en realidades. "Lo importante no es tener una idea grande y original. El secreto es visualizarla, mantenerla y madurarla en tu mente mucho tiempo. El esfuerzo sostenido es el que ofrece resultados", opina.

"El Aconcagua fue el entrenamiento y realización de un proyecto, de una empresa", dice. Otra de las lecciones que extrajo de la montaña fue hacer una lectura positiva de los fracasos, que considera que deben ser entendidos como lo que son: un cambio de circunstancias. "Es fundamental saber renunciar a una cumbre y admitir que no es el momento de seguir. La escalada me ha ayudado a templarme y a ser menos impetuoso".

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