
Publicado el 10-05-2010 por Quique Rodríguez. Madrid.
Parece inevitable prolongar la vida laboral por motivos demográficos y económicos. Trabajar hasta los 67 años puede ser insuficiente para resolver los problemas, pero la enorme contradicción en nuestro país es que actualmente no se llega ni a los 65.
![[foto de la noticia]](http://estaticos01.expansionyempleo.com/imagenes/2010/05/10/1273485283_0.jpg)
El retraso de la edad legal de jubilación en España es inevitable. Pero esta medida no será suficiente para el sostenimiento del sistema de pensiones y para evitar la escasez de profesionales que volverá al mercado laboral en los próximos años. Tendrá que acompañarse de un cambio de mentalidad de trabajadores y sindicatos, de transformaciones organizativas en las empresas y de una serie de beneficios fiscales y sociales que hagan atractivo seguir trabajando más allá de los 65 años en lugar de convertir en un éxito retirarse cuanto antes.
Estos son algunos de los asuntos que se pusieron sobre la mesa en el segundo encuentro del Círculo de Recursos Humanos organizado por Expansión & Empleo, Meta 4 y Sagardoy Abogados, al que asistieron los directores de recursos humanos de Acciona, Santander, Banco Popular, Tecnocom, Hispasat, Mahou-San Miguel y la Sociedad General de Autores (SGAE).
El socio de Sagardoy Abogados Martín Godino, comenzó destacando que se trata de un problema demográfico, pero también económico, porque el gasto en pensiones en España ha supuesto un 15% del PIB en el año 2009, un porcentaje muy cercano al de Grecia; además, la tasa de sustitución de la pensión sobre el salario se sitúa en nuestro país en el 80%, muy similar a la de Grecia (85%), mientras que países como Reino Unido apenas superan el 30%, lo que calificó como peligroso. Además, expuso que en el año 2050 el ratio actual de cuatro personas en edad de trabajar por pensionista será de sólo 1,75.
Godino fue más allá y, además de recomendar reformas en el cálculo de las pensiones, ayudas fiscales y el fomento de los planes privados complementarios de las empresas a través de la reducción de las cotizaciones sociales, consideró necesaria una reforma del marco laboral, porque "la edad de jubilación real en nuestro país es anterior a los 65 años, ya que las empresas usan las prejubilaciones como mecanismo de reorganización de las plantillas, algo que no tiene parangón en ningún país. Si las compañías no cuentan con más herramientas y facilidades para hacer reestructuraciones de personal, la prolongación de la vida laboral tendrá un efecto muy limitado", explicó el socio de Sagardoy Abogados.
Sin embargo, Juan Manuel Cruz, director general del área de administración de recursos humanos de Acciona, criticó que estas transformaciones no se hayan abordado en los años de bonanza económica. "Se trata de un problema de país, de un asunto de Estado, de un tema macroeconómico muy importante que se debe abordar de manera estructural y no en un escenario como el actual. La sensibilidad sobre la necesidad de trabajar más años la tenemos en recursos humanos, pero no está en las áreas de negocio de nuestras empresas. Hay que crear un escenario con cambios legales, fiscales, culturales y organizativos".
Además, el directivo de Acciona quiso destacar que las corporaciones también deben cambiar algunas políticas en esta materia "Es también una cuestión de responsabilidad social corporativa, porque ¿es necesario de verdad hacer reestructuraciones en compañías que tienen unos costes de personal del 4% de los costes totales de la empresa o de sus ingresos?", se preguntó Cruz.
Los asistentes coincidieron en que el retraso legal de la edad de jubilación es ineludible para el sostenimiento de nuestro mercado laboral y para el futuro de las pensiones. Juan Gorostidi, director de relaciones laborales de Santander, pidió que "se aborde cuanto antes porque cuanto más se tarde habrá mayores trastornos y dificultades económicas para la población. Las empresas también debemos cambiar muchos estilos de gestión para trabajar con gente más mayor que hasta ahora".
En este sentido, muchos de los directivos participantes coincidieron al destacar que las reformas legales deben ir acompañadas de un cambio cultural que propicie una carrera profesional ascendente hasta un punto determinado y a partir de ahí permita una carrera descendente para que las personas decidan seguir activas durante más años.
Jesús Núñez, director de relaciones laborales de Mahou-San Miguel, opinó que "la solución más que legal es cultural porque hay un problema de expectativas. Ahora se presenta como un premio conseguir unas buenas condiciones de retiro a los 58 años y casi el cien por cien de los profesionales en esa situación decide irse de las empresas".
Ignacio Mut, director general de dirección de personas de Tecnocom, subrayó que "lo que me preocupa es el cambio de mentalidad, porque socialmente está bien valorado jubilarse cuanto antes. El problema de la pirámide de población, en una economía tan globalizada, se puede invertir con una política de inmigración razonable, importando mano de obra cualificada de otros países en los que hay personas muy bien formadas y con muchas ganas de trabajar. O si no, también se puede llevar allí el trabajo por medio de la deslocalización", explicó el responsable de Tecnocom.
Pero la prolongación de la vida laboral acarrea otros retos muy importantes para las organizaciones, que ya están afrontando la gestión de cuatro generaciones distintas de profesionales por primera vez en la Historia, subrayaron varios de los participantes. Ángel Cervantes, director de formación y desarrollo del Banco Popular, afirmó que "nos está planteando retos que sorprenden en las organizaciones. Van a cambiar los parámetros para comprometer y lograr el mejor rendimiento de las personas. Hay que cambiar la forma de gestionar y evaluar el desempeño". Por su parte, María José Fraile, directora de recursos humanos de Meta 4, destacó en este sentido que "debemos saltar la barrera de la edad y evaluar a cada empleado, medir por la aportación de cada uno".