Solo un tercio de los jóvenes con discapacidad trabaja

Publicado el 08-04-2010 por E&E. Agencias.

Apenas un tercio de los jóvenes con discapacidad ha trabajado alguna vez o trabaja en la actualidad, y la mayoría de ellos podrían ser tan autónomos como el resto de los jóvenes si se dieran unas condiciones adecuadas de igualdad de oportunidades.

Esta es una de las principales conclusiones del informe de situación 2010 sobre "Los Jóvenes con Discapacidad en España", editado por el Comité Español de Representantes de Minusválidos (CERMI), con el patrocinio de Fundación Barclays.

La necesidad de normalizar los contextos de formación, de inserción laboral y de accesibilidad a todo tipo de entornos, bienes, servicios y productos de los jóvenes con discapacidad es otra de las reflexiones destacadas en este trabajo.

En general, tres son los elementos tenidos en cuenta para explicar la realidad y necesidades de los jóvenes con discapacidad en España: género, edad y tipo de discapacidad.

Respecto al género, el documento afirma que en las generaciones más jóvenes permanecen elementos de desigualdad entre varones y mujeres, aunque también surgen algunos espacios en los que dichos elementos desaparecen, sobre todo en lo relativo al acceso a la educación.

Respecto a la edad, en la población joven con discapacidad se encuentran diferencias significativas respecto a situación y necesidades entre los que se encuentran cerca de los 20 años y los que se aproximan a los 30.

En el segundo grupo se hacen más evidentes las dificultades de acceso a recursos que facilitan la vida autónoma, como el empleo y la vivienda.

Las personas con discapacidad entre 16 y 30 años presentan niveles educativos inferiores a los de los jóvenes sin discapacidad de su misma edad, pero hay evidencias de una mejora en el ámbito educativo en los últimos años, sobre todo en la reducción acusada del analfabetismo de los más jóvenes frente a los más mayores.

Respecto al trabajo, en muchas ocasiones los empleos a los que acceden los jóvenes con discapacidad son poco cualificados y mal remunerados.

Además, las variables personales (edad, sexo y nivel cultural) también condicionan las posibilidades de inserción laboral de los jóvenes con discapacidad.

El factor género en este ámbito tiene una incidencia visible, pero no drástica, y existen dos actividades que siguen siendo realizadas casi exclusivamente por mujeres, también en el tramo de edad de la población joven: tareas del hogar y trabajos sin remunerar.

Por tipos de discapacidad, las personas con discapacidades de la audición son las que presentan mejores cifras en tasas de actividad y paro, acercándose en esto a las de la población general.

Y las personas con discapacidades de la comunicación y la interacción son las que presentan índices más altos de inactividad laboral y desempleo.

Las medidas de fomento del empleo específicas para personas con discapacidad, si bien muestran resultados positivos allí donde se aplican, en general están muy poco generalizadas a la población joven con discapacidad.

En este ámbito, el informe concluye que resulta preciso ampliar, enriquecer y mejorar las medidas de fomento de empleo, también en el ámbito del autoempleo y la creación de actividad empresarial.

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