La gestión de la adversidad cambió su vida

Publicado el 30-03-2010 por Quique Rodríguez. Madrid.

"Era 29 de septiembre de 1980 y yo tenía trece años. Una tarde estudiaba en mi habitación, en la casa familiar en Vitoria. Escuché unos gritos y vi a mi padre, dirigente de UCD en Álava, discutir y me asomé, pero regresé a mi cuarto. De pronto, irrumpió una mujer con una pistola en la mano que me apuntó y preguntó qué hacía yo allí y me llevó a la cocina junto a mis dos hermanas y a mi madre, concejala en el Ayuntamiento de Vitoria. Tres personas armadas cortaron el teléfono de casa, se llevaron a mi padre y nos dijeron que no hablásemos con nadie. Se hizo un silencio sepulcral. Yo me decía a mí mismo que era un secuestro y que todo terminaría bien". Dos horas después, desde el otro lado de la casa, José Ignacio Ustaran escuchó "un grito desesperante de mi madre, de esos que se ahogan, que me hizo entender que le había comunicado que a mi padre le habían matado".

Efectivamente, había sido asesinado por la banda terrorista ETA. Quince días después la familia se mudaba inmediatamente a Sevilla, la tierra natal de su progenitora, donde José Ignacio Ustaran y su familia han rehecho su vida. "Fueron años muy difíciles, pero fue una excelente decisión", recuerda. En la capital andaluza se le ha contagiado el acento de la zona y es seguidor del Sevilla Club de Fútbol, pero ama profundamente el País Vasco, como recuerda le enseñó su padre. Es algo que marca para toda la vida. "Siempre le doy vueltas a que después de treinta años no se ha hecho Justicia porque no se detuvo a los asesinos que yo mismo vi en mi propia casa".

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