
Publicado el 05-02-2010 por Y.Blanco. Madrid
La escuela de negocios francesa celebra este año el 50 aniversario de su creación y apuesta por conservar en su ADN la innovación y la multiculturalidad con el objetivo de convertirse en "la auténtica escuela de negocios del mundo".
Frank Brown, decano de la escuela de negocios Insead, admite con naturalidad su parte de responsabilidad en la primera gran crisis económica del siglo XXI. “Todo el mundo tiene parte de culpa, incluidas las escuelas de negocios que han formado a las dos últimas generaciones, pero decir que todas la responsabilidad es nuestra es muy inocente”, asegura. Para completar su explicación, lanza una pregunta: “¿Cómo se puede decir que una escuela es responsable de los actos de una persona de 60 años que pasó hace tres décadas por nuestras aulas?”.
Desde su punto de vista, las escuelas tienen una responsabilidad a futuro. Es decir, “deben concentrarse en continuar la educación de los ejecutivos, a los que hay que cuidar y que necesitar refrescar sus conocimientos continuamente”. Ésta es, precisamente, la labor que Insead lleva realizando medio siglo, desde su creación en 1957. Tres años después, se graduaron los 52 participantes de la primera promoción del programa MBA de la institución.
Según Brown, la multiculturalidad y la apuesta por la innovación han sido los rasgos que han definido al Insead desde su nacimiento. “Somos la única escuela con campus propios en tres continentes. Nuestro cometido es intentar que los alumnos ejerciten su confianza en sí mismos, que sean escépticos y cuestionen todo antes de tomar una decisión”, afirma. Así es como se desarrollan las clases ya que, tal como resalta Brown, “los profesores no tienen la oportunidad de dar una conferencia porque los alumnos les cuestionan constantemente, un método que luego trasladan al ámbito empresarial”. De cara al futuro, la visión de la escuela de negocios pasa por preservar estos dos rasgos con el objetivo de “convertirnos en la auténtica escuela de negocios del mundo”, aclara el decano.
Por este motivo, el Insead no cierra los ojos a la realidad exterior. La institución sabe que debe extraer lecciones de la recesión económica porque no será la última. En palabras de Brown, “no hay más que fijarse en la Historia, hay muchas cosas que causan un colapso y creo que sería importante tener un cierto control sobre las cuestiones globales, ya que ésta, por ejemplo, fue consecuencia en gran parte del comportamiento de las entidades financieras en EEUU y del estallido de la burbuja inmobiliaria”. Ante esta situación, el decano del Insead defiende que “la escuela debe hacer entender que esta coyuntura va a volver a vivirse y que debemos estar preparados. No hay que aprender de los buenos ejemplos, sino de los malos; debemos analizar los casos de Madoff y Satyam y ver por qué llegó a pasar esto y cómo prevenirlo”.
Responsabilidad
Esta forma de pensar también se ha dejado sentir en las aulas, donde ahora se trabajan más conceptos como la ética, la responsabilidad social corporativa y el cambio climático. “Este año, en vez de tratar el tema de la ética al principio del programa MBA, lo hacemos al final, reuniendo a todo el profesorado para tratarlo desde un punto de vista multidisciplinar”, destaca Brown.
El decano del Insead admite que la situación económica ha impactado negativamente en sus programas para ejecutivos: “Nuestros ingresos cayeron un 20% el año pasado”. No obstante, el pronóstico es positivo y, entre los cursos más demandados, destacan aquellos especializados en gestión avanzada, liderazgo y cambio, así como equipos virtuales (un innovador programa piloto que se ha puesto en marcha esta semana).
Para Brown, “los alumnos del siglo XXI se matriculan para aprender porque, a mayor madurez, más capacidad para apreciar la importancia del aprendizaje; para crear su red de contactos (network), compartiendo experiencias con estudiantes de otras culturas; y porque persiguen, aunque en menor medida, el nombre de la escuela para que les sirva como impulso en su carrera profesional”. El decano del Insead califica como “buena” la relación entre la escuela francesa y homólogas españolas como el IESE y el Instituto de Empresa, aunque descarta por el momento la posibilidad de lanzar un programa conjunto entre instituciones de ambos países. La escuela, con campus permanentes en Fontainebleau (Francia) y Singapur, cuenta con un centro en Abu Dhabi, que recibirá en septiembre a sus primeros estudiantes del EMBA. “Tenemos asociaciones con escuelas de China, EEUU y Brasil, y queremos afianzar esta vía en India, pero no apostaría a que en la próxima década no tengamos un cuarto campus, aunque no sé el lugar”, señala Brown.
Frank Brown y Claude Janssen, fundador del Insead y presidente del consejo asesor internacional, participaron el pasado miércoles, junto a miembros de la Asociación de Antiguos Alumnos del Insead en España, presidida por Víctor Calvo-Sotelo, y al consejo asesor español, en una recepción en la Embajada de Francia en Madrid para celebrar las bodas de oro de la escuela.
Al acto, asistieron Jaime Carvajal, hasta ahora presidente del consejo asesor español, y su sucesor en el cargo, Rafael Miranda, ex consejero delegado de Endesa. Carvajal calificó como “una experiencia personal magnífica” su etapa al frente del consejo y aseguró que “la calidad de éste, tanto en España, como en otros países, con figuras destacadas de grandes compañías, muestra el prestigio que tiene el Insead”. Rafael Miranda, elegido para un periodo de tres años renovables, aseguró que, entre sus objetivos, están “mantener la reputación de la escuela, apoyar a la asociación y aprovechar la presencia de las empresas nacionales en Latinoamérica para acercar ejecutivos de este continente al Insead”.
Por su parte, Claude Janssen recordó el ejemplo de Georges Doriot, también fundador, resaltó que “las escuelas de negocios americanas no han aprovechado la globalización como lo ha hecho Insead. Desde el principio hemos sido independientes, lo que nos ha permitido adaptarnos más rápido a los cambios”.