Carta a los Reyes Magos

Publicado el 30-12-2009 por Mario Armero, consejero delegado de Corporación Llorente.

Si Santa Claus ha vuelto a poner de moda en los países anglosajones los regalos 'back to the basics', parece claro que los responsables de recursos humanos de empresas españolas también van a demandar valores más clásicos en sus cartas a los Reyes Magos para 2010, pero con algunas peculiaridades nacionales.

Desde luego, la vuelta a lo esencial, a los clásicos, que se ha extendido en el mundo como respuesta idónea ante la crisis, tiene su equivalente español. Me refiero a la vuelta a los orígenes, a recuperar la vieja mentalidad del arte y oficio basada en el trabajo bien hecho, el precio eficiente y la diferencia cualitativa. Muchos responsables de personas van a encabezar su carta con esa petición: ofrecer productos con calidad y rapidez a un precio eficiente, y con una política continuada de reducción de costes.

Sobre esa base, los regalos más solicitados serán aquellos que pongan a los profesionales en la piel del cliente. Se trata de interiorizar sus gustos y demandas, de anticipar sus necesidades y de fidelizarlo.

Si alguna vez la evaluación, el desarrollo, la retención o el reclutamiento fueron objetivos en sí mismos, en adelante la gestión del cliente va a difuminar las fronteras entre esos cuatro grandes principios de los recursos humanos. En el futuro prevalecerá el talento. Tanto para los profesionales como para las empresas. Todo parece indicar que tamaño, concentración empresarial o creación de grandes conglomerados no van a ser tan determinantes después de la crisis. La clave va a ser la eficiencia y no el tamaño.

España y sus profesionales tienen que anticiparse a ese nuevo escenario y reinventar su modelo industrial. Necesitamos más y mejores servicios e industrias, no las del pasado, sino aquellas que proporcionen valor y sean clave en el futuro. Innovar, más que algo patentable, debería consistir en una nueva forma de plantear los negocios.

Por eso, la capacitación y la oferta profesional deben encauzarse hacia sectores de alto valor añadido. En primera instancia, infraestructuras de nueva generación, energías renovables y nuevas formas de financiación, y sobre esas tres áreas, otros tantos círculos concéntricos en los que conviene anticiparse y ganar posiciones. Me refiero, por ejemplo, al ‘green building’, la intersección entre construcción, energía y eficiencia energética que va a tirar de la recuperación; a la financiación pública y privada de servicios, básica para la recuperación de infraestructuras, y a las rehabilitaciones urbanas. Los Reyes conseguirán quedar bien con todos, pero muy probablemente tengan un guiño especial con quienes respondan mejor a esos planteamientos y cualifiquen su valor profesional.

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