Cine de gestión

'Avatar'
Líderes que gestionan el desánimo

Publicado el 28-12-2009 por Montse Mateos. Madrid.

¿Existe algo más adverso que un planeta invadido por la selva y poblado por seres azules, de tres metros de altura, que manejan un idioma incomprensible? Éste es el mundo que ha creado James Cameron en 'Avatar', película del último Cine Fórum organizado por la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD). La fuerza de los protagonistas reales y virtuales son un espejo de la vida en muchas organizaciones en profundo proceso de cambio.

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Con un presupuesto cercano a los 500 millones de dólares (333 millones de euros), la película más cara de la historia derrocha imaginación y abusa del 3D –el 60% de las imágenes son de síntesis– para presentar la vida de los Na’vi. La única especie extraterrestre con una inteligencia muy similar a la humana que habita en Pandora, la quinta Luna del planeta Polifemo. Segundo de los tres grandes planetas con gas que orbitan en la estrella Alpha Centuria A, Polifemo tiene un tamaño algo menor que Saturno, posee catorce Lunas y su mayor riqueza es el unobtanium, un mineral único y con unas propiedades de superconductividad que permite que se eleve. El precio por kilogramo de este metal es de 20 millones de dólares, por el alto coste que supone su extracción.

La Administración de Desarrollo de Recursos (ADR) es una organización individual no gubernamental que posee el monopolio de todos los productos que se desarrollan, proceden o envían desde Pandora a cualquier otro lugar fuera de la Tierra. Su misión de extraer y explotar el unobtanium ha estado llena de obstáculos: el mayor depósito conocido del preciado mineral se encuentra en lo alto del territorio Na’vi y los intentos para llegar a un acuerdo diplomático con esta tribu han sido en vano. Para conseguir superar el conflicto, ADR envía a Jake (Sam Worthington), un ex marine americano que quedó paralítico en combate y que asume su forma avatar para infiltrarse en los Na’vi. Lo que en principio parece una misión más, se convierte en un desafío para este joven que desde el desánimo inicial –tras la muerte de su hermano gemelo es el único que puede asumir ese papel– descubre un mundo adverso, repleto de seres con una morfología inimaginable. De repente se convierte en juez y parte de un nuevo escenario donde cada paso supone un reto y no hay nada previsible. Neytiri (Zoe Saldana) –la única actriz protagonista cuyo rostro real no se ve en pantalla– es la tutora de Jake, sus manos y sus pies en Pandora.

La transformación
La gestión de la adversidad y cómo afrontar nuevos cambios son dos de los retos a los que se enfrentan las organizaciones. Muchas de ellas prefieren mantener su posición en el mercado y no exponerse al cambio, porque la transformación, llegado el caso, puede doler. Jake es un marine educado en la cultura de la disciplina y en esta misión su objetivo inicial es cumplir órdenes, no salirse ni un ápice de su misión. Sin embargo, cuando se convierte en avatar –maneja un cuerpo sintético con la mente mientras el suyo se encuentra en una cápsula en estado de reposo– su conducta se transforma a la misma vez que sus concepciones. La frustración inicial de Jake pasa a un segundo plano cuando tiene ante sí un mundo que le sorprende y le aterra porque lo desconoce. Ese miedo a lo desconocido es uno de los males que supone el cambio.

Con los Na’vi, el soldado logra gestionar su desánimo, elimina su frustación de raíz –su avatar camina sobre dos piernas enormes que le permiten moverse a toda velocidad, lejos de la silla de ruedas que le tiene anclado como humano– y acaba con el egoísmo.

Cuando se encuentran en su zona de confort, los individuos trabajan de forma autónoma, pocas veces valoran el trabajo en equipo. En su conocimiento del medio, el protagonista de esta película pone el equipo y los valores de la tribu por encima de su misión. Jake confunde los dos mundos, de manera que aquello que veía como una amenaza se transforma en su medio natural, aquel que sin saberlo estaba buscando y le hace sentirse una persona plena. Las empresas que tras un periodo de adaptación logran superar la barrera del cambio ven en su nueva concepción una oportunidad de superación que les permite ser más competitivas.

El liderazgo y el equipo
El protagonista se da cuenta de que el poder y la codicia de su mundo distan mucho de los valores sobre los que se alza la vida en Pandora, un espacio en perfecta conexión que cuida el entorno como si fuera su propia vida. Toda una lección de sostenibilidad y cuidado del medio ambiente como baluarte del desarrollo.

De la mano de Neytiri, el joven se sumerge en un escenario en perfecta simbiosis con la naturaleza sustentado por el árbol de la vida: una especie de gran sauce milenario capaz de conectar a los indígenas con sus antepasados donde reside Iowa, su deidad. Esta creencia mantiente unida a toda la comunidad y de ella obtienen su fuerza. En un momento de la película, cuando la comunidad de los Na’vi se ve amenazada por el ataque indiscriminado de los humanos, Jake decide dejar a un lado su vida anterior y formar parte de su nuevo entorno, dispuesto a dar la vida por él.

En busca de fuerza acude a Iowa para suplicarle ayuda. "La gran madre nunca toma partido, sólo mantiene el equilibrio", le explica Neytiri. Éste es el liderazgo que deberían poner en práctica muchos directivos y el que trata de ejercer el avatar. Con grandes dotes de persuasión consigue convencer a todos los clanes de Pandora para que luchen junto a él: flechas y arcos contra la sofisticada artillería y potentes explosivos que maneja el ejército de humanos.

Una vez más el trabajo en equipo y un objetivo común superan a la potencia militar pero, como en la empresa, de nada sirve sin un buen liderazgo, una persona capaz de hacer y dejar hacer, de pringarse las manos y luchar como uno más por un reto, dejando a un lado las jerarquías y escuchando a los que le rodean.

Uno de los papeles más entrañable es el de Grace (Sigourney Weaver), una científica apasionada por descubrir los secretos de una cultura que en su simpleza encierra la esencia del progreso. "Tengo que tomar una muestra", dice. Y es que para dar con la semilla del progreso a menudo basta con buscar en lo más simple.

Avatar
Director: James Cameron
Nacionalidad: Estados Unidos, 2009
Género: Ciencia ficción

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