
INSERCIÓN LABORAL
Publicado el 30-11-2009 por Tino Fernández. Madrid.
Lo que más le agobia a Alejandra –de momento– es hablar en inglés: "Lo llevo fatal, aunque también puedo dirigirme a los visitantes en francés, y en gallego. Mi padre es gallego, y coronel", dice, mientras mira a Laura, la preparadora de la Fundación ONCE que la acompaña –todos los martes y jueves– durante sus tres primeros meses en la recepción de una de las oficinas de PricewaterhouseCoopers en Madrid.
Pasado el periodo de aprendizaje, Alejandra Alvarez, de 24 años y la más pequeña de tres hermanos, volará sola y guiará sin más ayuda a las decenas de directivos y clientes que acuden diariamente a la sede de la consultora. También seguirá haciendo lo que más le gusta: la gestión de cartas, paquetes y documentos.
Ella es una de las nuevas caras de la integración en PwC, pionera de la cultura de la normalidad que la firma pretende implantar dando visibilidad a profesionales con capacidades diferentes.
Alejandra baja la cabeza para explicar su problema, "un fallo en un cromosoma que le impide aprender, pero quienes trabajan con ella van con la cabeza bien alta: Tras un posgrado y su incorporación al programa 'Stela', está claro que aprende muy deprisa.