
autónomos
Publicado el 13-11-2009 por E&E. Madrid.
Detectada una oportunidad de negocio, el emprendedor debe definir, planificar y buscar financiación para su futuro proyecto.
La burocracia supone uno de los principales obstáculos para crear una empresa. Actualmente, diferentes organizaciones –como las Cámaras de Comercio y la Confederación Española de Jóvenes Empresarios (Ceaje), entre otros– ofrecen asesoramiento al futuro emprendedor. Además, iniciativas como la Ventanilla Única Empresarial –proyecto liderado por la Administración Pública y las Cámaras de Comercio– ponen a disposición del interesado varios centros presenciales de tramitación e información general.
En cualquier caso, los expertos en esta materia recuerdan que el primer paso para poner en marcha un negocio es buscar una idea que sea realista y viable. No se trata de encontrar un proyecto que revolucione el mercado, sino de detectar una oportunidad que nadie haya aprovechado anteriormente. Con esta idea en la cabeza, el emprendedor deberá realizar un plan de negocio de su proyecto empresarial, en el que defina los principales objetivos de su iniciativa y las vías para alcanzarlos.
El plan de negocio sirve para estudiar y planificar la viabilidad técnica, económica y financiera del proyecto. Es también la tarjeta de presentación del empresario ante posibles colaboradores, entidades bancarias, inversores, administraciones, etcétera. El primero de los apartados que debe incluir es la descripción de la empresa y del producto o servicio que va a realizar. En este punto debe informarse de si se posee la patente o marca, de la localización de la empresa y de los criterios de elección.
El segundo es un estudio de mercado con el que se demuestre que existe una oportunidad de negocio y en el que se aclare qué cobertura tendrá la empresa y quiénes serán sus potenciales clientes. Debe contemplar toda la normativa legal aplicable a la actividad que va a desarrollar la compañía y los permisos y autorizaciones que deberá tramitar.
En tercer lugar, el documento debe incluir un plan de márketing que describa su mercado, que analice la necesidad de distribuidores o intermediarios y que elabore un listado de posibles clientes. Debe describir las técnicas de venta, las políticas de descuento y las formas de cobro, así como establecer las líneas de publicidad y relaciones públicas y diseñar las campañas de márketing con sus objetivos, definiendo los medios técnicos que se necesitan para poner en marcha la empresa, su coste y su financiación. Esta información debe completarse con un plan de compras que planifique tanto la gestión de las mismas como su almacenaje.
El plan de negocio también debe proporcionar información sobre la organización de los recursos humanos. Esta planificación servirá para definir el organigrama y distribuir las tareas, los puestos de trabajo y las correspondientes funciones.
La descripción de la futura empresa ha de incluir asimismo un estudio económico financiero, que determine cuáles serán los fondos necesarios para poner en marcha la empresa y cómo se va a obtener el capital. Se facilitarán los aspectos formales y la estructura legal de la organización, en los que la persona física es el propietario único de la empresa que dirige, gestiona y percibe todos sus beneficios, y la persona jurídica es la organización de un grupo de personas que desarrollan las funciones propias de la actividad empresarial.
Por último, el plan de negocio debe mencionar los trámites por los que el emprendedor solicitará al Ayuntamiento o Junta Municipal correspondiente una licencia de apertura. Si el local precisa algún tipo de reforma, se necesitará además una licencia de obras.
Financiación
Los bancos no sólo han incrementado sus requisitos de acceso a la financiación, sino que han endurecido las condiciones de renovación de los créditos y solicitan avales elevados para el desarrollo de proyectos empresariales. Para acceder a una fuente de financiación, el emprendedor puede recurrir a sociedades de capital riesgo –que invierten sus propios recursos en pequeñas y medianas empresas que tienen expectativas de crecimiento–, a entidades de garantía recíproca –constituidas por las comunidades autónomas– y a los préstamos de los socios.