
Publicado el 28-09-2009 por Ángela Méndez. Madrid.
Un hostal en una finca de cinco hectáreas en un parque natural de Barcelona y a15 minutos en metro del centro de la Ciudad Condal es un ejemplo de integración de entornos. Pero en Inout saben más de uniones, porque el 96% de su plantilla son personas con discapacidad.
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Los centros especiales de empleo son lugares creados para facilitar la incorporación de las personas con discapacidad al mercado de trabajo. Sin embargo, la mayoría se centra en la inclusión de los profesionales en el sector industrial y las capacidades y habilidades de este colectivo no tienen por qué limitarse a este área. Así pensaban los responsables de Icària Iniciatives Socials –una entidad sin ánimo de lucro que lucha por la integración social y laboral de las personas discapacitadas– que, en 2004 y con una inversión inicial de tres millones de euros, pusieron en marcha Inout Hostel. Un hostal en el que "de las 52 personas que allí trabajan de forma estable, tanto en el albergue –recepción, limpieza, jardinería y mantenimiento– como en el restaurante, actividades y espectáculos, solamente dos no tienen certificado de discapacidad", asegura María José Pujol, directora de Icària y fundadora del hostal.
Integradores
En Inout son especialistas en integración, además de las características de su personal, han sabido unir los placeres de la naturaleza con el ambiente cosmopolita de Barcelona. "El edificio está situado en un finca de cinco hectáreas en el Parque natural de Barcelona y a 15 minutos en metro del centro de la ciudad... Un lujo así: dentro y fuera, no podía tener otro nombre", dice Pujol.
Con un grado de ocupación de más del 71% y una facturación de 764.000 euros en 2008, Inout se ha convertido en una empresa rentable y se puede decir que el negocio está consolidado. Pero los inicios fueron otros. El hostal nació por la necesidad de recolocar a una parte de la plantilla de Icària Gráficas –otra firma creada por la asociación–, que se vio afectada por las importaciones de China y por la implantación de nuevas tecnologías digitales. "El giro hacia el sector servicios, en nuestro caso al turismo low cost, fue una decisión acertada pero atrevida, ya que no existían precedentes y sí la amenaza de una no aceptación social", señala la fundadora.
Pero no hubo reticencias, al contrario. La idea inicial con la que empezaron en noviembre de 2005 era ofrecer alojamiento y desayuno en un entorno natural a un precio competitivo –menos de 19 euros por persona y día–. Poco a poco fueron diversificando, "tras la inauguración del albergue mucha gente se acercaba a curiosear y decidimos abrir un restaurante para el público que no se quedaba a dormir", recuerda Pujol. Actualmente, el restaurante tiene capacidad para más de 100 comensales y sirve una media de 40 menús diarios. Además de estas actividades, ahora están apostando por las reuniones y convenciones de empresas.
Aprender un oficio
La edad media de los empleados oscila entre los 20 y los 40 años, y gran parte de ellos proceden de Taiga, una escuela que también pertenece a la agrupación. La mayoría tiene discapacidad intelectual, aunque también los hay con otras discapacidades físicas, orgánicas o sensoriales. Como son el 96% de la plantilla, sus perfiles profesionales son muy variados: Un diplomado en Turismo, gobernantas, camareros... "Pero lo importante es que todos, tanto los que llegan desde la escuela como los que se incorporan a través de una agencia de selección, reciben formación en el oficio, en el uso de programas de gestión y últimamente realizan un curso de habilidades transversales", destaca Pujol.
La intención es que aprendan una profesión y crezcan y se desarrollen en ella; ejemplo de esto es que siete profesionales ya han sido promocionados a categorías superiores. "Cuando contratamos a alguien lo hacemos con la intención de que se jubile con nosotros. Todos somos propietarios y compartimos un objetivo común. Por tanto, además de que realicen bien su trabajo, deben encajar bien en el grupo, en los inouties. El buen ambiente y pasárselo bien trabajando es fundamental para nosotros" afirma.
Sobre sus objetivos a corto plazo, la directora señala que "esperamos poder iniciar las obras del tercer edificio de la finca que nos permitirá la contratación de doce personas más".
Unidos para encontrar soluciones>
El nacimiento de la asociación privada y sin ánimo de lucro Icària Iniciatives Socials se remonta a 1976, cuando cuatro profesores del colegio de educación especial Ave María de Barcelona decidieron que querían y podían hacer más cosas por los niños con discapacidad. En aquel momento reunieron a un grupo de alumnos del colegio y a sus familias y así crearon la escuela Taiga.
El espíritu con el que se fundó esta escuela era convertirse en un centro educativo con un currículo flexible diseñado especialmente para niños con dificultades de aprendizaje. Poco a poco el número de alumnos fue creciendo, se cambiaron de sede y aumentaron también el cuadro de profesores. "Los chicos estudiaban y se preparaban, pero para ellos era muy difícil conseguir un trabajo al acabar los estudios", recuerda María José Pujol, directora de la asociación. Para ayudarles a encontrar una salida profesional contrataron a un experto en serigrafía para que les enseñara a imprimir en esta técnica. "Tanto les gustó el oficio que abrieron su propia empresa, Icària Gráficas", dice Pujol.
Este fue el primer centro de empleo de la asociación en el que actualmente trabajan 56 personas. En él realizan de forma estable trabajos de merchandaising en serigrafía, tampografia y estampación textil, así como todo tipo de catálogos y carpetería en offset e impresión digital para más de 200 grandes y pequeñas firmas como NH Hoteles, Laboratorios Sanofi o el IESE. Sin embargo, había un grupo de alumnos de la escuela Taiga que no podían trabajar en la imprenta y decidieron poner en marcha el centro ocupacional Bogatell.
Pero aquí no acaban las iniciativas de esta agrupación, que considera que su trabajo es un escaparate viviente de las capacidades de las personas con discapacidad. "Este cuento todavía no se ha acabado, hemos escrito sólo una parte" dicen.