INSERCIÓN LABORAL
Publicado el 30-03-2009 por Ana Colmenarejo. Madrid.
En los centros especiales de empleo, donde el 70% de los trabajadores tiene algún tipo de discapacidad, se busca la rentabilidad sin renunciar a los principios.
Una persona con discapacidad intelectual en un puesto de responsabilidad? La mayoría de los empresarios y directivos se llevarían las manos a la cabeza ante semejante pregunta que, sin embargo, resulta lógica y normal en el Centro Especial de Empleo Industrias Gráficas Afanias. Dedicado al diseño gráfico, maquetación, impresión, escaneo y digitalización de documentos, en este centro se realizan trabajos para grandes empresas como Indra, Caser, Tapsa, y Schweppes, y se da empleo a 85 personas, de las que el 70% tiene algún tipo de discapacidad, especialmente intelectual. Con una facturación anual que supera los 3 millones de euros, Industrias Gráficas también cuenta con un área de manipulado de papel y cartón, de componentes electrónicos, regalos de empresa, etcétera.
Éste es uno de los tres centros especiales de empleo de Afanias, una asociación de familias de personas con discapacidad intelectual sin ánimo de lucro cuyos inicios se remontan a 1964. Su misión es crear y fomentar centros y servicios de atención y rehabilitación para las más de 1.500 personas que están integradas en la entidad.
En Afanias Alimentaria, dedicada al servicio de cátering y comedores colectivos, trabajan 27 personas, de las que 21 tienen algún tipo de minusvalía. Jardiser, que se ocupa de la limpieza de obras y su mantenimiento y ofrece servicios de diseño y contrucción integral de jardines, completa la lista de centros especiales de empleo de la asociación. Aquí trabajan un total de 257 personas, el 70% con discapacidad, con clientes como el Museo del Prado y Aldeasa.
Luis Mas es gerente de Industrias Gráficas y Jardiser. Afirma que todos los trabajadores son gente muy formada y con responsabilidades. "Muchos de ellos son ayudantes de maquinistas y oficiales". Como en cualquier imprenta, se trabaja con las últimas tecnologías y grandes máquinas cuyo número podría ser mayor: "Podríamos tener más maquinaria y conseguir que muchos de los procesos fueran más rápidos, pero entonces tendríamos que eliminar puestos de trabajo. Aunque como empresa queremos ser rentables, nuestro objetivo es lograr un empleo de calidad", afirma Mas.
Trayectoria vital
De lo que se trata es de "dar a estos chicos una trayectoria vital desde que nacen; se les educa en el colegio y después se les forma con el fin de facilitarles un empleo en uno de nuestros centros cuando llegan a la edad laboral", explica el gerente. Mas, licenciado en Magisterio, ha trabajado durante varios años en Afanias como educador en uno de los centros de educación especial de la asociación, por lo que conoce a fondo los problemas e inquietudes de las personas a las que ahora dirige: "Gestionar un centro especial de empleo significa encontrar el equilibrio entre una empresa pura y dura que tiene que estar en el mercado, ser competitiva y rentable, y nuestro compromiso con nuestros valores y principios. En la balanza tenemos que sopesar el lado empresarial y el social", dice Mas. "Las tensiones y el estrés se dejan en el despacho porque cuando trabajas con personas con discapacidad, no vale todo", concluye.