Publicado el 12-02-2009 por Tino Fernández. Pamplona
Algo se le queda a uno después de un día entero escuchando a expertos y gurús hablar del talento. Estas son algunas claves acerca de un valor que no parece ser tan escaso como se suele decir, aunque encontrarlo es una tarea complicada.
Ni siquiera sé por qué me viene a la cabeza esto, pero hace ya unos cuantos años, hablando con amigos a la salida de Parque Jurásico (la primera de la saga de Spielberg), alguien se quejaba de que aquella película era, básicamente, una chorrada sin fundamento. Recuerdo que yo la defendí, quizá porque soy un ser simple. Es lo que hay. Pero aquello me viene al pelo ahora. Mi argumento era que si se pretendía pagar una entrada para ver una obra maestra, profunda y densa, quizá sería mejor ahorrarse el dinero. Pero yo dí por bien empleado mi dinero, porque pasé un buen rato viendo dinosaurios, viajando a otro mundo, como si hubiera entrado en un parque temático en el que las atracciones estaban bien hechas. Nada más… Y nada menos.
Salvando las distancias, ayer sentí algo parecido en Ágora Talentia, durante el I Foro Mundial sobre el Talento en la Era del Conocimiento, celebrado en Pamplona. Con un derroche de optimismo muy de agradecer, un buen puñado de gurús, expertos y gente positiva ofreció una visión del talento, de su necesidad, posibilidades de captación y desarrollo, del florecimiento de éste y del futuro que nos espera si nos apoyamos en él (y el desastre que supone olvidarnos de su importancia).
Y como aquel día de Parque Jurásico, dí por bueno el viaje a Pamplona, y me dispongo ahora a comentar algunas claves que son, en los tiempos que corren, como abrir una ventana, sentir el aire fresco, mirar un poco más allá, y recordar lo importante que es que a uno le apasione lo que hace:
Para empezar Sir Ken Robinson, ex ministro de Educación y Empleo británico y actual presidente del J. Paul Getty Trust de Los Angeles, echó por tierra una afirmación que ya empezaba a asustarme, esa que habla de la escasez de talento.
Robinson parece defender que el talento está en todas partes, pero nosotros no lo sabemos. Asegura que "hemos hecho un uso inadecuado de nuestros recursos humanos naturales, y hay que buscarlos, sacarlos a la luz, crear las condiciones idóneas para que florezcan".
Contó que Paul McCartney y George Harrison, que fueron al mismo colegio en Liverpool, odiaban las clases de música en la escuela. Y su profesor, un tipo con mucha suerte y muy poca visión, que tuvo en su clase a la mitad de los Beatles, nunca detectó el talento de aquellos dos estudiantes.
Robinson cree que el talento tiene que ver con descubrir las aptitudes naturales, y alguien tiene que alentarlo, y hacer que florezca.
Warhol reivindicaba un minuto de gloria para todos. Robinson reivindica que todos estamos predispuestos para realizar determinadas actividades. Si estás en tu elemento, haces aquello para lo que tienes una aptitud natural, que te emociona y te fascina. Santiago Alvarez de Mon, profesor del IESE, coincidió al decir que "no conozco a nadie que no tenga talento, pero hay mucha gente desubicada". Aseguró que "la gente con talento es flexible, es curiosa, gestiona la sorpresa. Y es humilde. Tiene más preguntas que respuestas". Si usted reúne estas características, está bien posicionado en el concurso del talento.
Paco Muro, presidente de Otto Walter, resultó más prosaico, pero igualmente estimulante. Explicó por qué Edmonton, en Canadá, es un foco que atrae el talento: Porque el 50% del IVa en aquella región va a investigación y educación. Dinero y talento también caminan juntos. Muro asegura que "el talento llama al talento". Por eso Edmonton y otros polos de este valor (que según Robinson no es escaso) son un ejemplo de entramados bien diseñados para captar a los talentosos.
Muro habló de la apuesta necesaria y decidida de la clase política por el talento: "Los políticos nunca harán Talentia, pero sin los políticos ninguna región sería la tierra del talento". Y se refirió al "talento directivo", y a la necesidad de poner al frente de los grandes equipos a directivos de altísimo nivel. Qué gran verdad… tan escasa.
Juan Carlos Cubeiro es socio de Eurotalent, y tiene un blog que se llama "Hablemos de talento". Tenía que estar allí. Parafraseando a Leonardo Da Vinci, Cubeiro recordó que "no estamos en una época de cambios, sino en un cambio de época". Estamos en la era del diseño, de los contadores de historias (ojalá esto sea cierto), de la sinfonía, de la empatía, del juego (como diversión y disfrute), y del significado.
Y Juan Pérez Mercader, un cerebro español en la NASA, advirtió que "hay una crisis de talento investigador", aunque la buena noticia es que "en los próximos años veremos un nuevo resurgir del talento en la ciencia". Pérez Mercader cree que hacen falta visionarios que miren más allá. Así que… a mirar.