INFORME

FP, un laboratorio para la competitividad

Publicado el 23-01-2009 por Ángeles Gómez. Madrid.

España tiene más universitarios que la media de la Europa de los 27, pero está veinte puntos por debajo en Formación Profesional, una educación fuertemente arraigada en economías potentes, como la de Alemania.

Los empresarios se quejan de que la sobreeducación universitaria no satisface sus necesidades reales. Lo que se enseña en las facultades no es lo que las empresas necesitan, y la universidad se aleja de la empresa y de un mercado global cada vez más competitivo, porque los alumnos que salen de ellas no cumplen los requisitos que exige el mercado laboral ni satisfacen las necesidades de muchas compañías.

Frente a ese modelo de sobreeducación universitaria, la FP se revela como una opción con perspectivas profesionales interesantes, retribuciones aceptables y posibilidades de carrera que benefician a los recién llegados al mercado laboral.

Pero para alcanzar esos objetivos, la FP española debe cambiar algunos aspectos, como son facilitar el acceso a este grado formativo para los alumnos que no han completado la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y orientar más la educación hacia las actitudes profesionales (modelo anglosajón o germánico) que a la transmisión de conocimientos (modelo latino), ya que "la FP forma para el mercado de trabajo, no educa", subraya el presidente de la Asociación Catalana de Sociología, Oriol Homs.

En su opinión, el momento actual es crucial para impulsar la FP, dado que "es la mejor inversión para potenciar el cambio que necesita la economía", y para ello propone fomentar un pacto nacional entre sindicatos, patronal, Gobierno central y administraciones autonómicas. "Un pacto así sería una herramienta útil para cambiar el modelo económico español, para modernizarlo y enriquecerlo", subrayó ayer el director de la Fundación La Caixa, Jaime Lanaspa, durante la presentación del informe La formación profesional en España. Hacia la sociedad del conocimiento, elaborado por Homs.

Características propias
El estudio destaca que, históricamente, el trabajo en España se caracteriza por tasas muy elevadas de desempleo, cambios bruscos del ciclo económico y carencias en la cualifiación de los trabajadores. Así, la población española de entre 25 y 64 años que tiene un nivel educativo bajo duplica a la de la media de la UE y en el extremo opuesto, nuestro país tiene más población con estudios superiores que la Europa comunitaria. Sin embargo, mientras que en la UE el 49% de la población ocupada tiene una cualificación profesional intermedia, en España esa cifra sólo alcanza el 23%. "No sobran titulados superiores, pero faltan claramente formaciones intermedias y hay demasiada gente poco preparada. Alemania soporta su competitivadad en las franjas intermedias", enfatizó Homs.

El informe detecta otro defecto de nuestro mercado laboral: la baja eficiencia en la utilización de la mano de obra cualificada. Muchos trabajadores altamente cualificados están en puestos inferiores a su preparación o desempleados, un fenómeno que se debe a una débil demanda de cualificación por parte de las empresas, con lo que se ha producido un proceso de mutua adaptación a la baja entre el sistema formativo y el productivo.

A pesar de las carencias anteriores, el autor concluye que "tenemos un sistema con un peso importante, como demuestra el hecho de que en 2007 había más de 3,7 millones de personas realizando algún curso de Formación Profesional. Nuestro sistema es comparable al resto de Europa, pero todavía tenemos que aprender de países como Alemania y Holanda para que seamos capaces de liderar los cambios de la FP. Además, debemos ir abandonando la cultura de la cualifación en casa, según la cual las empresas contratan por niveles y ellas se encargan de la cualificación".