El éxito empresarial a largo plazo

Publicado el 15-01-2009 por Javier Rivera, Presidente del Consejo Rector de ISEAD

Tecnología, procesos y herramientas, por si mismas, no garantizarán el éxito del negocio, sino que éste estará determinado por la explotación del talento de las personas que forman parte de la organización, de ahí la importancia del liderazgo que debe ejercer la dirección.

Desde hace más de 25 años, el éxito del modelo empresarial de Toyota ha sido objeto de estudio en las escuelas de negocios de todo el mundo. También sus competidores directos, como General Motors, han analizado en detalle la forma de producción de la compañía nipona y la innovación que introdujo en sus operaciones para ganar fiabilidad, agilidad y flexibilidad al mismo tiempo que reducía costes. Analizando el caso de Toyota podemos encontrar algunas de las claves del éxito empresarial.

La búsqueda de eficiencia
Con la llegada de los primeros sistemas ERP como soluciones integradoras de la información en la empresa, las organizaciones pudieron mejorar la eficacia y eficiencia de sus procesos de negocio a través de la normalización, racionalización y automatización, especialmente en las áreas de servicios, administración, planificación y finanzas. Años más tarde, la aparición de Internet y el desarrollo de nuevos modelos de negocio basados en la integración de la información y la "deslocalización" de los datos impulsaron nuevos conceptos de competencia en red y de servicio basado en la interacción virtual. Sin embargo, y pese a los continuos avances tecnológicos, no todas las empresas han alcanzado esta mejora de procesos, lo que ha imposibilitado alcanzar las ventajas competitivas esperadas.

Una de las principales razones del fracaso en la implantación de este tipo de soluciones tecnológicas es la famosa resistencia al cambio que se produce en los distintos responsables ante la posibilidad de perder sus antiguas funciones, parcelas de poder o prácticas arraigadas a lo largo de los años. El segundo factor que influye decisivamente en el fracaso de este tipo de proyectos es una planificación no coherente con las cambiantes necesidades y condiciones a las que se verá sometido el negocio a lo largo de la vida del propio proyecto. Lo que obligaría a rediseñar con flexibilidad la ejecución del mismo, frecuentemente ideado y estructurado para su desarrollo en un largo ciclo de tiempo.

La única forma de resolver esas dificultades es la de afrontar dichos proyectos en el marco de una dinámica de innovación incremental y mejora continua. En la nueva era digital, la explotación del éxito empresarial debe apoyarse en la dinámica continua de proyectos y mejoras destinadas, por un lado, a maximizar el autoservicio en las relaciones con clientes y proveedores, dentro y fuera de la empresa; y, por otro, a integrar y simplificar la cadena de suministro para dotar de mayor valor y poder de decisión a determinados puestos, lo que generará eficiencias de tiempo, costes y calidad de servicio.

Por ese motivo, las lecciones del sistema Toyota siguen siendo de tremenda actualidad e importancia: la empresa que gestione por procesos estará capacitada para explotar las ventajas competitivas de Internet y las nuevas herramientas de colaboración. Tecnología, procesos y herramientas, por si mismas, no garantizarán el éxito del negocio, sino que éste estará determinado por la explotación del talento de las personas que forman parte de la organización, de ahí la importancia del liderazgo que debe ejercer la dirección.

Aprender de la experiencia, romper esquemas organizacionales demasiado rígidos y promover la iniciativa y la participación serán elementos esenciales en la empresa moderna. La innovación, así, formará parte del eje del negocio, apoyándose en la tecnología sin que ésta sea nunca contemplada por los empleados como un enemigo a batir.