Despidos: manual para despedir a un empleado

Publicado el 03-07-2004 por Juan Fajardo / Madrid.

El despido de un empleado es siempre algo desagradable para ambas partes -jefe y colaborador-. Hacerlo de manera directa, breve y sincera es la opción más recomendable.

Una de las funciones menos gratificantes de ser jefe es tener que despedir a un empleado, ya sea por mal desempeño o para reducir costes. La entrevista de despido sigue siendo una asignatura pendiente en muchas empresas. Llegado el momento, lo mínimo que un empleado puede pedir es que le despidan bien.

A pesar de que el viernes es el día elegido en la mayoría de las rganizaciones, es el peor momento para despedir a un trabajador. "Históricamente se ha producido esto por un mecanismo psicológico de defensa. Soltar la mala noticia al final de la semana y no volver a ver la cara al profesional hasta el lunes", explica Leopoldo Kabana, presidente de Executive Drive. "Esto indica que a la compañía no le importa el empleado, ya que impide que este pueda controlar la situación antes del fin de semana y comunicárselo a terceras personas: clientes, proveedores, resto de departamentos...", añade. El mejor día, según Kabana, es el lunes o martes a primera hora. Juan Carlos Pastor, director del centro de liderazgo del Instituto de Empresa, sin embargo defiende la idea de que se haga el miércoles a última hora: "Puede ponerse a llorar y así salir de la oficina sin que los compañeros le vean".

El mejor lugar para realizar la entrevista de despido es un terreno neutral -sala de reuniones- o en el despacho del despedido. "Aunque la reunión debe durar quince minutos como máximo, hay que reservar la sala por una hora para que no haya interrupciones. El motivo de hacerlo en estos lugares es que el jefe puede levantarse e irse cuando dé por terminada la conversación", explica Pastor. "De hacerse en el despacho del mando, éste tendría que pasar junto al colaborador al salir y haber contacto físico", añade.

El jefe inmediato debería ser el encargado de realizar el despido, aunque pueda ir acompañado por alguien del departamento de personal. Es importante que el jefe haya preparado la entrevista y vaya bien documentado. Recursos humanos, por su parte, "preparará la carta de despido con una propuesta de finiquito, un certificado de referencias profesionales y se encargará de que haya un enfermero o un vigilante de seguridad cerca por si hubiese complicaciones mayores -estados de shock, depresión, agresividad...", explica Kabana. Otro de los motivos para que haya una segunda persona es que sirva de testigo en caso de ir a juicio. "Además, la persona que despide está sometido a mucha presión. Estar acompañado ayuda mucho", resalta Pastor.

Directo al grano
La comunicación de la noticia tiene que hacerse en los tres primeros minutos e ir directamente al grano. "No tiene sentido empezar bromeando o hablando de la familia, creando un ambiente distendido", asegura Pastor. Lo más recomendable es comunicarle directamente la noticia de manera directa, breve y sencilla. "Hay que explicar bien las razones, procurando no hundir a la persona, porque si no empezará a darle vueltas pensando por dónde vienen los tiros", explica Sandalio Gómez, profesor de recursos humanos y relaciones laborales del IESE. Aunque hay que darle tiempo para que el trabajador cuestione el despido, el mando explicará los motivos, pero sin discutirlos, porque es una reunión informativa.

La entrevista de desvinculación varía si es por un mal desempeño o para reducir costes, y se preparan de manera diferente. "En el primer caso el problema es cómo te enfrentas a la situación, ya que puede haber una reacción negativa", señala Pastor. "Si ha habido una buena comunicación con el empleado, no debería ser una sorpresa para él", asegura Gómez. "Cuando es una decisión empresarial, se puede resaltar su contribución a la compañía, pero no ponerse de parte del despedido", concluye Gómez.

Abandonar la compañía en 48 horas
Finalizada la entrevista de despido, "cuanto antes abandone la empresa el empleado, mejor", resalta Leopoldo Kabana, de Executive Drive. "Lo lógico es darle entre 24 y 48 horas para que recoja sus pertenencias personales y se despida de sus compañeros", añade.

No quedarse quince días después de ser despedido es bueno para la empresa, para que no haya un mal ambiente, y para el despedido, que no suele tener ganas de seguir trabajando y explicando a sus compañeros lo sucedido. Sandalio Gómez, del IESE, señala que "los días que se quede en la compañía dependen del comportamiento del despedido, de las razones que lo han provocado, de la información que maneja...". No obstante, hay que tratar el asunto con sumo cuidado. "Es horrible decirle a alguien que mañana no puede volver, o que le cancelen la tarjeta de entrada como si tuviera una enfermedad contagiosa", añade. Si hay temas de seguridad, Juan Carlos Pastor, del Instituto de Empresa, destaca que "es recomendable que mientras se esté en la entrevista, alguien de informática cancele las contraseñas del despedido". Que la persona que se marcha sea el primero en enterarse, y comunicárselo después a los compañeros, es fundamental. Lo primero, por respeto, y lo segundo, para no desmotivar a la plantilla. Lo que no explique la empresa lo harán otros.

  • ¿Hay vida después de un despido?